Amor hecho presencia
Me encanta cambiar y probar cosas nuevas, por eso hoy, empezaré recordando al célebre Khalil Gibran y lo que en voz de su Profeta narra sobre el trabajo de una forma tan sublime:
Con frecuencia os he oído decir, como si hablaseis en sueños:
“Quien trabaja en el mármol y talla en la piedra la forma de su propia alma, es más noble que quien ara los surcos. Y quien rapta el arcoíris para plasmar sus colores sobre una tela a imagen de un hombre, es más que quien hace las sandalias”.
Mas yo os digo, no en sueños, sino cuando más despierto estoy, que el viento habla con igual dulzura a los gigantescos robles que a las hierbas más insignificantes; y que solo es grande quien transforma la voz del viento en melodía, más dulce aún gracias por su propia capacidad de amar.
El trabajo es amor hecho presencia.
Y si no podéis trabajar con amor, sino con disgusto, mejor es que dejéis vuestra tarea y os sentéis a la puerta del templo para pedir limosna a quienes trabajan con gozo.
Sería incapaz de describirlo mejor: El trabajo es amor hecho presencia. ¡Increíble! Se encienden luces de colores en mi cabeza y explotan fuegos artificiales al oírlo.
Justamente el fin de semana pasado facilitamos un retiro de desarrollo personal en la Sierra de Gredos, y una de las grandes heridas de nuestros viajeros era el trabajo. Me resulta especialmente triste ver cómo se apagan las chispas de seres increíbles por trabajar en un lugar o en una materia que no desean. Si ellos se vieran a sí mismos como yo los veo, no existiría el desempleo. Sin embargo, cuando empieza el retiro veo muchas miradas tristes, energías menguadas y cuerpos encogidos.
Lo comprendo perfectamente, tiene sentido, pues el corazón no entiende de regateos, si no amamos lo que hacemos, nuestra alma se aqueja, y a veces, con mucha fuerza.
Es importante matizar, como decía Khalil Gibran, que la problemática no radica en que necesitemos un empleo más o menos cualificado, más o menos reconocido. La clave es si realmente está alineado con nuestro Ikigai/ propósito/ leyenda personal.
Quizás suene idealista, pero creo que absolutamente todos tenemos un don que el mundo necesita, y cuando no lo entregamos, aparte de castigar a nuestros compañeros de planeta, nos perjudicamos profundamente a nosotros mismos.
Ya lo decía Joseph Campbell: “Follow your Bliss”, sigue a tu felicidad. Ella te da pistas del camino correcto, ¿te sientes bien con una persona?, es por ahí, ¿te sientes bien en un lugar de trabajo?, genial, es tu sitio. Si, por el contrario, te encuentras triste, desanimado, te cuesta acudir cada mañana a trabajar… Las huellas del crimen apuntan a que hay un culpable.
Yo por mi parte siempre he tenido la gran suerte (o la determinación) de dedicarme a lo que realmente me apasiona. En su día fue el balonmano, luego el entrenamiento personal y ahora la espiritualidad y el autoconocimiento. Siempre que he sentido que mi chispa se apagaba me he ido, he cambiado o le he dado la vuelta a la situación. Nunca he decidido por dinero o por necesidad, y eso es lo que me ha llevado a poder sentirme tan agradecido y alineado.
¡Y me adelanto a tus saboteadores!
Seguramente pensarás que tu situación es diferente, que yo lo he tenido más fácil, que a estas alturas de la vida es muy complicado… y una larga lista de etcéteras. No juzgo, no critico y no obligo a nada. Solo te invito a darnos lo mejor de ti, a brillar como nunca y a trabajar a corazón abierto, ya que cuando nos hayamos dado cuenta, el tiempo se nos habrá terminado.
Posdata: por suerte, al finalizar todos los retiros, esas chispas apagadas siempre vuelven a conectarse con el fuego de Prometeo.
¡Gracias por tu lectura Viajero!